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Sin un ayer que olvidar

Aquí les dejo una colaboración con Ester Marfer ( @jEsterSoy ), de nuevo volvemos a escribir juntos (desde “Mundos paralelos” no lo hacíamos) y otra vez hemos utilizado Twitter como una herramienta de inspiración, creando desde el rincón que nos dejan los mensajes directos (DM)   el primer  “Encadenados”, idea que es original de @sea_breve  “Cadáver exquisito”                ( http://seabreveporfavor.com/ ) que consiste en escribir un tuit cada uno llevando la historia a un escrito, poema o como se quiera llamar.

Como siempre, un placer compartir letras con Ester. Sin más explicaciones les dejo con el primer “Encadenados”. Al final del post encontraran una dirección para descargarse el escrito en pdf. Gracias por leer.

“Encadenados”

Sin un ayer que olvidar

Antes de olvidar el nombre de ella, lo escribió profundo en la corteza de un árbol, por cada letra, una lágrima que reflejaba su rostro.

El viento hacía crujir las ramas, al compás de su maltratado corazón,
deshojándolas sobre su abatido ser.

Algún día dejará de ser, olvidará todo lo que le hizo estremecer, algún día será
silencio, el vaivén de la hoja que no llega a caer.

No albergará nombres en sus ojos y dejará de acariciar imposibles; será incógnita en un futuro sin presente.

Un presente sin ayer, un lugar sin posición, una lágrima sin sentido, un dolor sin razón, una vida olvidada en la corteza de un árbol.

Y llegarán los otoños, disfrazados de tormentas y vendavales, a despojarlo de
hojas y ropas. Llegarán en un adiós eterno, sin vida.

Julio Muñoz & Ester Marfer

Pincha aquí  para descargar el pdf. 
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A ras de los sueños

 

Llegada la noche siempre vuela a ras de los sueños, veloz, tejiendo ondas que dibujaban sombras a su paso. Sombras en la noche, como un pájaro, encerrado en la jaula de la oscuridad, triste. Así es como se siente todas las noches, un ave blanca, llena de luz en medio de toda la oscuridad, con la mirada puesta en todos esos sueños que burbujean en su cabeza, sin poder tocarlos, un ave triste que sobrevuela el camino, pero nunca deja huellas para que lo sigan, lo alcancen, siempre solo, bello y solo.  Perdiéndose entre oscuros callejones, alumbrándolos con su luz, una luz llena de recuerdos. Recuerdos tatuados en su piel, en las plumas que lo ayudan a huir de todos, de él mismo. Libre, así es como se siente en las frías y oscuras noches, libre y bello, sin que nadie lo mire, sacudiendo las horas en cada aleteo, en cada silencio que ahoga su cuello, vigilando que la noche no se duerma, que lo acoja, porque es un ave nocturna, que torna oscura con el día.

Llega la mañana y se vuelve negro,  una sombra que vaga entre todos, llorando la noche que le ha dado la espalda, solo, completamente abandonado.  Despierto siente más el dolor porque va dejando atrás los sueños en los que se convierte en esa ave voraz, con hambre de descubrir todo, descubrirse a él mismo. Camina entre toda esa gente, todos nosotros y se siente oscuro, perdido, apartado. Sus ojos delatan el pájaro negro que crece en su interior, recordándolo que él nació para volar, para sentirse vivo. Llora porque tiene que soportar ese pájaro que le devora las entrañas mientras la luz del  Sol arde en su piel, recordándolo que sólo en los sueños será libre. Siempre enjaulado, dependiendo de la noche, dependiendo de los sueños.

 

Texto inspirado por la maravillosa ilustración de “La Iguana” (@Involucion) . Para más información, os dejo un par de enlaces donde la podéis encontrar y disfrutar como ella se merece:

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