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DeseARTE

El arte mide la elasticidad de la mente.

 

Cambiemos de color como en una pesadilla Pop de Andy Warhol.

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Tu mirada oscura, tosca, como pintada por Rembrandt.

 

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Tu luz intensa, invisible, delicada, casi artificial, como si Monet te hubiese pintado sobre sus nenúfares.

 

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Tan real como una pera de Cézanne.

 

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Leña

 

 

 

— ¿Nos hacemos leña?
Dijo el árbol caído.
—Yo no puedo, solo soy una flor.

 

 

 

 

 

 

 


Tic, tac.

 

 

Tic, tac.

Un segundo.

El tiempo pasa.

Tic, tac. 

Un minuto.

El tiempo se aleja.

Tic, tac. 

Una vida.

El tiempo agoniza.

Tic, tac. 


 

 


Todo es pasado

Un anciano descansa a los pies del árbol, el río corre entre sus pies y el aire agita sus pensamientos.

Parece que no está en su cuerpo.

A lo lejos parece una estatua triste, solo iluminada por los destellos del sol sobre el agua.

Todo es dorado, todo es pasado.

Su mirada se encuentra perdida en algún lugar dentro de su cabeza, en algún momento donde él pudo detener el tiempo.

Y recuerda.

Yo le miraba desde lejos, entre el olor a humo y flores, sin que él supiera que a mí también me había detenido el tiempo.

-Silencio, no le puedo escuchar.-

Y como él, yo también miré a sus recuerdos. Solo oía mi propia respiración, e imaginé, y le vi allí.

El tiempo no solo le robó personas, caricias o deseos, también le mantiene condenado como la estatua que es hoy, sin poder huir.

Gris.

Él sigue esperando lo que sabe que va a llegar. Él sigue cayendo donde hace años fue feliz, y se queda a vivir allí, mirando, recordando.

No le dejen de mirar, de sentir que está ahí, o desaparecerá del todo.

 

 

 

 

 

 

 

 


Contigo

-¿Con quién hablas?-

Contigo.-

-Pero, yo no existo.-

-Tampoco yo, pero me contestas.-


Ella

A mi lado, ella. No se le ve sangrar, no se le oye llorar, pero se siente su herida, palpita terror.

Tiembla.

Me quiero acercar y decirle:

-No estés sola bajo la lluvia.-
Pero no llueve, tampoco me oye, y el viento pasa entre los dos.

Tan lejos.

Se derrumba, y todos miramos a otro lado. Ese lado donde no hay nadie, ni nosotros mismos. Ese lado que es abismo.

Negro.

Nadie le escribe el camino, ella tampoco quiere caminar, no puede porque está cayendo. Desde el fondo todos somos sus monstruos.

Y nada.

Nadie.

Solo ella.

En los ojos arena, su tiempo lágrimas.

Todo ha sido real, deberían llorar por ella, porque  ya no puede llorar.

Tú.

Todos.

Ella.


NADA

  • Toda esta nada es todo lo que nadie te podrá dar.
  • Nada, luego todo.
  • Nadie nos trae nada para tenerlo todo.
  • Tan todo que no abarcas nada.
  • No me debo nada, lo mío me ha costado.
  • A la espera de Nada, siempre impuntual, como nadie.
  • Hoy no me sirvo para nada.
  • Nada, eso es todo.